Monte Ontake
El segundo volcán más alto de Japón, un pico sagrado de la fe Shugendo y el sitio de la trágica erupción de 2014.
Monte Ontake: El Pico Sagrado y el Asesino Silencioso
Con 3.067 metros (10.062 pies), el Monte Ontake (Ontake-san) es el segundo volcán más alto de Japón, superado solo por el icónico Monte Fuji. A caballo entre la frontera de las prefecturas de Nagano y Gifu, es un complejo masivo y extenso de estratovolcanes superpuestos que domina el Valle de Kiso.
Durante más de mil años, Ontake ha sido una montaña de paz y oración. Es uno de los sitios más sagrados en Shugendo (ascetismo de montaña) y el lugar de nacimiento de la fe única Ontake-kyo. Peregrinos vestidos con túnicas blancas han subido sus laderas durante siglos para purificar sus espíritus en sus cascadas heladas y tocar el cielo.
Pero el 27 de septiembre de 2014, este legado pacífico se hizo añicos. En un brillante sábado de otoño, lleno de excursionistas que disfrutaban de los colores del otoño, la montaña explotó sin previo aviso. Se convirtió en el sitio del desastre volcánico más mortal en el Japón de la posguerra, una tragedia que cambió la forma en que la nación monitorea y respeta a sus gigantes ardientes.
La Erupción de 2014: Una Tragedia en Cielo Azul
Los eventos del 27 de septiembre de 2014 sirven como un recordatorio desgarrador de la imprevisibilidad de la naturaleza.
El Escenario
Era el pico de la temporada de koyo (follaje de otoño). El cielo era de un azul brillante sin nubes. Cientos de excursionistas—familias, jubilados, niños—estaban en los senderos, disfrutando de los rojos y naranjas vibrantes de las hojas cambiantes. Era la hora del almuerzo, y el área de la cumbre cerca del santuario estaba llena de gente comiendo cajas de bento y tomando fotos.
La Explosión
A las 11:52 AM, hubo un sonido como un trueno. Sin ningún terremoto precursor significativo sentido por los excursionistas, el suelo se abrió cerca de la cumbre.
- La Explosión Freática: Esta no fue una erupción magmática (donde la roca fundida sube). Fue una erupción freática (explosión de vapor). El agua subterránea se había filtrado en el interior caliente de la montaña, se convirtió instantáneamente en vapor sobrecalentado y atravesó la roca como la tapa de una olla a presión volando.
- El Muro Gris: Los sobrevivientes describieron haber visto un “muro gris” corriendo hacia ellos. No era solo gas; era una corriente de densidad piroclástica: una avalancha de ceniza caliente, rocas y gas que se movía rápidamente.
- Visibilidad Cero: En segundos, el cielo azul se volvió completamente negro. La temperatura bajó, luego subió. Los excursionistas fueron bombardeados con una lluvia de rocas que iban desde el tamaño de un guijarro hasta el tamaño de sandías.
Las Consecuencias
La erupción mató a 63 personas (incluidas 5 cuyos cuerpos nunca fueron recuperados).
- La Erupción “Sigilosa”: ¿Por qué no hubo advertencia? Las erupciones magmáticas suelen estar precedidas por días de terremotos “volcano-tectónicos” a medida que el magma rompe la roca. Las erupciones freáticas son notoriamente silenciosas. La Agencia Meteorológica de Japón (JMA) había detectado temblores menores a principios de septiembre, pero nada que señalara una explosión inminente.
- El Rescate: La operación de rescate fue la más grande en la historia japonesa, involucrando a más de 1.000 policías, bomberos y personal de las Fuerzas de Autodefensa. Se vio obstaculizado por la actividad volcánica en curso, el gas tóxico y la llegada de un tifón.
La Montaña Espiritual: Ontake-Shinko
Antes de ser un sitio de desastre, Ontake era—y sigue siendo—una catedral de la naturaleza.
Los Orígenes de la Adoración
Desde la antigüedad, los japoneses han creído que las montañas son las moradas de los kami (espíritus) y el destino de las almas de los muertos. Ontake se considera uno de los “puntos de poder” espirituales más poderosos de Japón.
- Shugendo: La montaña atrae a practicantes de Shugendo, una religión sincrética que combina la adoración de la naturaleza sintoísta, el esoterismo budista y la magia taoísta. Los practicantes, llamados Yamabushi, realizan hazañas físicas agotadoras para ganar poder espiritual.
- Ontake-kyo: En el período Edo, se formó una secta específica llamada Ontake-kyo. A diferencia de otros cultos de montaña que estaban reservados para ascetas, Ontake-kyo abrió la montaña a la gente común. Establecieron “Ko” (cofradías) o grupos de peregrinos que viajarían juntos a la montaña.
Los Rituales de Purificación
El viaje a Ontake no es solo una caminata; es un ritual de muerte y renacimiento.
- Takigyo (Meditación en Cascada): La base de la montaña está rodeada de cascadas sagradas, entre las que destacan Kiyotaki y Shintaki. Los peregrinos se paran debajo del agua helada y golpeadora, cantando el Hannya Shingyo (Sutra del Corazón). Esto elimina el kegare (impureza espiritual) antes de poner un pie en el suelo sagrado.
- Las Túnicas Blancas: Los peregrinos usan sombreros sugegasa blancos y túnicas blancas (shiro-shozoku). En la cultura japonesa, el blanco es el color de la muerte. Al usarlo, el peregrino significa que está muerto para el mundo secular y listo para entrar en el reino de los espíritus. Si mueren en la montaña, ya están vestidos para su funeral.
- Restos: El sendero está bordeado por miles de monumentos de piedra llamados reijin-hi. Estos son memoriales a los espíritus de los antepasados y creyentes devotos que han fallecido, cuyas almas se cree que han regresado a la montaña.
Contexto Geológico
Ontake es una bestia compleja. No es un solo cono como Fuji, sino una cresta masiva de respiraderos y cráteres superpuestos que se extienden a lo largo de 3 kilómetros de norte a sur.
El Mito del Gigante Dormido
Durante mucho tiempo, se pensó que Ontake estaba extinto.
- Pre-1979: Antes de 1979, los geólogos creían que Ontake no había entrado en erupción durante miles de años. Estaba cubierto de bosques profundos y plantas alpinas.
- El Despertar de 1979: La montaña refutó groseramente esta teoría el 28 de octubre de 1979, con una erupción moderada que expulsó más de 200.000 toneladas de ceniza. Este evento reescribió los libros de texto sobre la vulcanología japonesa, forzando una reevaluación de los volcanes “extintos” en todo el archipiélago.
- 1991 y 2007: Ocurrieron erupciones freáticas menores nuevamente, culminando en el desastre de 2014.
Los Lagos del Dragón
El área de la cumbre está salpicada de cinco lagos de cráter, conocidos como los “Cinco Estanques de Ontake”.
- Ni-no-Ike: A 2.905m, este es el lago de montaña más alto de Japón. Su agua es de un impresionante azul turquesa. Actúa como una fuente de agua bendita; los peregrinos la embotellan para llevar a casa para rituales de curación.
- San-no-Ike: El más profundo de los lagos, a menudo congelado hasta bien entrado el verano. La leyenda dice que un dios dragón vive en sus profundidades, y arrojar una piedra al agua convocará una tormenta.
- Jigoku-dani (Valle del Infierno): No es un lago, sino un área fumarólica donde los respiraderos activos liberan gas sulfuroso, tiñendo las rocas de amarillo y blanco. El suelo aquí está caliente al tacto, un recordatorio del calor que hay debajo.
Vida Alpina: Una Isla en el Cielo
A pesar de su volatilidad, el Monte Ontake es un punto caliente de biodiversidad, actuando como una “isla en el cielo” para especies alpinas.
El Raichō (Pájaro del Trueno)
El símbolo de las altas montañas de Japón, la Perdiz Nival (Lagopus muta japonica), vive en las laderas rocosas cerca de la cumbre. Conocidos como Raichō (“Pájaro del Trueno”), se cree que son mensajeros de los dioses. Cambian de color con las estaciones: marrón en verano para combinar con la roca y blanco puro en invierno para mezclarse con la nieve. Son una especie protegida y ver uno se considera un signo de buena suerte.
Gigantes Amables: La Komakusa
Las laderas también son el hogar de la Komakusa (Dicentra peregrina), conocida como la “Reina de las Plantas Alpinas”. Estas delicadas flores rosadas crecen en la grava dura del páramo volcánico, sus largos sistemas de raíces anclándolas contra los vientos feroces.
Los Mediadores: Oza y Nakaza
Un aspecto único de la fe Ontake-kyo es la práctica de la mediumnidad espiritual, conocida como Oza-Tate.
- El Ritual: Involucra a un equipo de dos o tres personas. El Nakaza (médium) se sienta en un estado de trance, invitando a una deidad o espíritu a poseer su cuerpo. El Maeza (interrogador) hace preguntas al espíritu, mientras que el Waki-za (asistente) apoya al médium.
- Curación Divina: Los peregrinos a menudo consultan a estos médiums en la montaña para pedir consejo sobre enfermedades, negocios o asuntos familiares. Es uno de los pocos ejemplos sobrevivientes de rituales de posesión chamánica en el Japón moderno.
- El Go-o-ho: Los practicantes también crean talismanes de papel rigurosos llamados Go-o-ho. Estos se imprimen con bloques de madera en la montaña y, a veces, los creyentes enfermos los tragan como una forma de medicina espiritual.
Recuperación y Reapertura
La erupción de 2014 cerró la montaña durante años. La recuperación ha sido un proceso lento y doloroso de curación física y espiritual.
Nuevas Medidas de Seguridad
Japón aprendió duras lecciones de Ontake.
- Refugios: Se han construido refugios de hormigón armado (hechos de Kevlar y acero) cerca de la cumbre para proteger a los excursionistas de la caída de rocas (balística), que fueron la principal causa de muerte en 2014.
- Monitoreo: La montaña ahora está conectada con docenas de nuevos inclinómetros, sismómetros y estaciones GNSS.
- El Sistema de Zonas: El acceso ahora está estrictamente controlado. La “zona de exclusión” alrededor del cráter se levantó para la cumbre de Kengamine en 2018, pero solo durante temporadas y rutas específicas. Ahora se recomienda encarecidamente (y a menudo se requiere) a los excursionistas que presenten planes de caminata y lleven cascos.
El Regreso de los Peregrinos
A pesar de la tragedia, los fieles han regresado. El sonido de la trompeta de caracola (horagai) soplada por Yamabushi resuena una vez más a través de los bosques. Los lugareños de los pueblos de Kiso y Otaki, cuyos medios de vida dependen del turismo, han trabajado incansablemente para restaurar los senderos.
Conclusión
El Monte Ontake es una montaña de dualidad. Es un lugar donde el velo entre los vivos y los muertos es delgado. Durante siglos, esto significó una conexión espiritual: un lugar para hablar con los antepasados. En 2014, significó una transición literal.
Hoy, escalar Ontake es una experiencia sombría. Al pasar por los nuevos refugios de hormigón y los memoriales a las 63 víctimas, la belleza de los lagos esmeralda y el mar de nubes se tiñe de un profundo respeto por la volatilidad de la Tierra. Se erige como un monumento al concepto japonés de Mono no aware: el patetismo de las cosas, la hermosa tristeza de la impermanencia de la vida.