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Lascar

El volcán más activo de los Andes del norte de Chile, famoso por sus frecuentes explosiones vulcanianas, actividad fumárolica y su ubicación a gran altura en el desierto de Atacama.

Ubicación Región de Antofagasta, Chile
Altura 5592 m
Tipo Estratovolcán
Última erupción 2023

El Lascar es el volcán más activo de los Andes Centrales del norte de Chile. Con una altura de 5.592 metros, es un centinela de gran altitud situado en el corazón del desierto de Atacama, uno de los entornos más áridos del planeta. Su nombre, posiblemente derivado de la palabra quechua para “lengua”, encaja con su comportamiento: frecuentemente lame el cielo con llamas y cenizas. Desde el siglo XIX, el Lascar ha entrado en erupción más de 30 veces, lo que lo convierte en un objetivo prioritario para el monitoreo científico y una fuente de fascinación para los montañeros extremos.

El Centinela del Desierto Alto

El Lascar se encuentra en el borde de la Puna de Atacama, una meseta alta que se asemeja a la superficie de Marte.

  • Un Entorno Duro: El entorno alrededor del Lascar es implacable. Fuertes vientos del oeste azotan el paisaje árido, las temperaturas caen muy por debajo del punto de congelación por la noche y la radiación solar es intensa. Casi no hay vegetación, salvo grupos de resistente hierba Ichu en las elevaciones más bajas.
  • Alcanzando la Cumbre: Escalar el Lascar requiere aclimatación. La caminata comienza a aproximadamente 4.800 metros y asciende hasta el borde del cráter. Los escaladores son recompensados no con una vista de un exuberante valle, sino de un pozo humeante y sulfúrico y un panorama de 360 grados de salares (Salar de Atacama) y otros volcanes, incluido el simétrico Aguas Calientes.
  • Las Fumarolas: Incluso cuando no está en erupción, el Lascar respira. Cientos de fumarolas dentro del cráter activo ventilan dióxido de azufre y gas de cloruro de hidrógeno. El sonido sibilante del gas que escapa es el único ruido en este paisaje silencioso y vacío.

El Cataclismo de 1993: Un Evento Continental

El potencial de violencia del Lascar se hizo realidad plenamente el 19 y 20 de abril de 1993.

  • La Explosión: Después de un período de crecimiento del domo, el volcán desató una erupción masiva de tipo vulcaniano a pliniano. La explosión fue tan poderosa que la columna de erupción colapsó, generando flujos piroclásticos —avalanchas de gas caliente y roca— que corrieron 8.5 kilómetros por el flanco noroeste.
  • La Nube de Ceniza: La pluma de ceniza se elevó a una altitud de 25 kilómetros. Los vientos de gran altitud llevaron este material hacia el este a través del continente. La ceniza cayó en Santiago del Estero, Argentina, y se rastrearon partículas finas hasta el Océano Atlántico y el sur de Brasil.
  • Impacto: Aunque el área inmediata está escasamente poblada, la ceniza causó una interrupción significativa en el tráfico aéreo en toda América del Sur. Envenenó las fuentes de agua para los rebaños de vicuñas e impactó la agricultura de subsistencia de las pequeñas comunidades en las estribaciones andinas.

Actividad Cíclica: El Ritmo del Lascar

Los vulcanólogos han identificado un ciclo distinto en el comportamiento del Lascar, a menudo denominado “Ciclo Lascar”.

  • Crecimiento del Domo: El ciclo generalmente comienza con la lenta extrusión de un domo de lava en el cráter central. Este domo actúa como un tapón en una olla a presión, atrapando gases debajo de él.
  • Subsidencia: A medida que aumenta la presión, el suelo del cráter puede mostrar signos de hundimiento o deformación.
  • Explosión: Finalmente, la presión excede la fuerza de la roca. El domo se destroza en una violenta erupción explosiva (como los eventos de 1993 o 2015), despejando la chimenea.
  • Desgasificación: El ciclo termina con un período de desgasificación abierta, donde el volcán humea libremente hasta que comienza a formarse un nuevo domo, reiniciando el reloj. Comprender este ritmo es clave para predecir futuros eventos a gran escala.

La Sal y el Fuego: Una Sinergia Geológica

Al oeste del Lascar se encuentra el Salar de Atacama, el tercer salar más grande del mundo y la mayor fuente de litio del planeta.

  • La Fuente: El litio encontrado en la salmuera del Salar proviene de la erosión de rocas volcánicas en los Andes, incluido el Lascar. Durante millones de años, la lluvia y la nieve han disuelto las ignimbritas riolíticas ricas en minerales expulsadas por el Lascar y sus vecinos, lavando el litio hacia la cuenca cerrada del Salar.
  • La Vista: Desde la cumbre del Lascar, las piscinas de evaporación de las minas de litio parecen un mosaico geométrico y colorido: un marcado contraste industrial con las fuerzas naturales salvajes del volcán. Esta yuxtaposición visual destaca el vínculo entre la ardiente historia geológica de la región y la revolución energética moderna que impulsa los vehículos eléctricos.

Escalando el Lascar: Una Guía para los Valientes

Ascender al Lascar es una de las cumbres de “gran altitud” más accesibles de los Andes, pero no debe subestimarse.

  • El Enfoque: El viaje comienza en San Pedro de Atacama. Un vehículo 4x4 es esencial para navegar por los caminos polvorientos y llenos de baches que conducen a la Laguna Lejía, un impresionante lago de gran altitud lleno de flamencos que a menudo refleja el volcán humeante. Desde allí, el viaje continúa hasta aproximadamente 4.900 metros.
  • El Ascenso: La caminata en sí es corta en distancia (unos 3-5 km) pero agotadora debido a la altitud. Los escaladores luchan por respirar en el airerarecido, avanzando penosamente por empinadas laderas de pedregal. El frío es intenso, a menudo agravado por vientos cortantes que pueden congelar la piel expuesta en minutos.
  • El Cráter de la Cumbre: La recompensa es mirar dentro del cráter activo. Es un agujero aterrador en la tierra, de aproximadamente 800 metros de ancho y 300 metros de profundidad. El fondo a menudo está oscurecido por nubes pulsantes de gas de azufre. El rugido de las fumarolas es audible, un recordatorio constante de que la montaña simplemente duerme, no está muerta.
  • Seguridad: Los escaladores deben llevar máscaras de gas. Un cambio repentino en la dirección del viento puede envolver el borde en gas sofocante de $\text{SO}_2$. Además, los guías suelen limitar el tiempo en el borde del cráter a 15-20 minutos para minimizar la exposición a humos tóxicos.

Monitoreo desde el Espacio: El Centinela Satelital

Debido a que mantener estaciones terrestres es tan difícil, el Lascar es un objetivo principal para la vulcanología satelital.

  • Tecnología InSAR: Los científicos utilizan el Radar de Apertura Sintética Interferométrica (InSAR) para medir la deformación del suelo desde el espacio. Comparando imágenes de radar tomadas en diferentes momentos, pueden detectar si el volcán se está inflando (hinchando) o desinflando. La inflación es a menudo una señal de que un nuevo lote de magma está entrando en el reservorio poco profundo, advirtiendo de una posible erupción con meses de antelación.
  • Detección de Anomalías Térmicas: Satélites como MODIS y Sentinel-2 escanean continuamente el Lascar en busca de calor. Un aumento sutil en la temperatura del suelo del cráter puede indicar que el domo de lava se está volviendo más permeable o que magma fresco está subiendo cerca de la superficie. Este monitoreo térmico remoto es la única forma de mantener un ojo constante en la “fiebre” del volcán sin arriesgar vidas humanas en el borde.

Extremos Ambientales y Preservación

El clima único del desierto de Atacama hace del Lascar una biblioteca geológica.

  • Preservación: Debido a que hay tan poca lluvia para erosionar el paisaje, los depósitos volcánicos de hace miles de años parecen haber caído ayer. Los científicos pueden estudiar las “huellas dactilares” de antiguos flujos piroclásticos con una precisión increíble.
  • Vida en Marte: Los astrobiólogos estudian el entorno alrededor del Lascar como un proxy para Marte. La combinación de alta radiación UV, aridez extrema y suelos oxidantes es similar a las condiciones en el Planeta Rojo. Comprender cómo la vida microbiana sobrevive en las fumarolas del Lascar da pistas sobre dónde podríamos buscar vida en otros lugares del sistema solar.

Desafíos del Monitoreo a Gran Altitud

Monitorear un volcán a 5.600 metros en un desierto es una hazaña logística.

  • La Red: El Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur (OVDAS) mantiene una red de sismómetros telemétricos. Sin embargo, el frío extremo a menudo agota las baterías y los fuertes vientos pueden destruir los paneles solares.
  • Infrasonido: Para complementar los datos sísmicos, los investigadores utilizan matrices de infrasonido para “escuchar” las explosiones. Dado que las ondas acústicas viajan bien a través de la atmósfera, estos sensores pueden colocarse más lejos en lugares más accesibles.
  • El Factor Humano: El asentamiento más cercano es el pequeño pueblo de Talabre. Los residentes, en su mayoría indígenas Likan Antai, tienen un profundo conocimiento de la montaña. Son la primera línea de defensa, a menudo informando cambios en el color de la pluma o el olor a azufre antes de que los instrumentos registren un cambio.

La Leyenda Likan Antai

Para el pueblo indígena Likan Antai (atacameño), el volcán es un anciano respetado.

  • La Lengua de Fuego: Se cree que el nombre “Lascar” se refiere a la “lengua” de fuego o humo que el volcán saca frecuentemente. En la cosmología local, los volcanes son espíritus personificados que interactúan entre sí.
  • El Castigo: Las leyendas dicen que el Lascar es un disciplinario estricto. Cuando la gente olvida las viejas costumbres o muestra falta de respeto a la Pachamama (Madre Tierra), el Lascar humea para advertirles. La erupción de 1993 todavía es mencionada por los ancianos de Talabre como un momento en que la montaña estaba realmente enojada, convirtiendo el día en noche para forzar la introspección.
  • Ofrendas: Hasta el día de hoy, los excursionistas y los lugareños a menudo hacen pequeñas ofrendas de hojas de coca o alcohol en la base del volcán antes de intentar un ascenso, pidiendo un paso seguro y buen tiempo.

Conclusión

El Lascar es una fuerza elemental cruda. Es un volcán despojado de la suavidad de la vegetación, de pie desnudo contra el cielo andino. Sus frecuentes explosiones sirven como un recordatorio regular de que la tierra debajo de Atacama está lejos de estar muerta. Para el científico, es un laboratorio perfecto; para el escalador, un desafío supremo; y para los lugareños, un vecino temperamental que exige respeto y vigilancia constantes.

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